Lágrimas de color blanco
Lágrimas de color blanco
Hoy se cumple un año de la muerte de Juan Pablo II, que ya se encamina hacia los altares
Hoy se cumple el primer aniversario de la muerte de Juan Pablo II, el primer Papa polaco. Su muerte, tras dos días de agonía, fue anunciada sobre las siete de la tarde -hora canaria-, un momento en el que la mayor parte de los países del mundo quedaron sumidos en el silencio, el cual sólo fue roto por las campanas de las iglesias y por las lágrimas de los fieles.
Roma ha vuelto a abrir sus brazos para acoger a los más de 100.000 peregrinos que han llegado a la ciudad para conmemorar hoy el primer aniversario de la muerte de Juan Pablo II, a quien se recordó en la plaza de San Pedro del Vaticano con una vigilia de oración que culminará a las 21:37 hora local (19:37 GMT), hora en la que expiró el Pontífice, con el rezo del rosario presidido por Benedicto XVI.
Pese a cumplirse hoy el primer aniversario de la muerte de Juan Pablo II, el Papa polaco considerado un conservador en dogma y moral y avanzado en materia social, que jugó un destacado papel en la caída del comunismo y cuyo proceso de beatificación está en marcha, son muchos los fieles que aún lo recuerdan.
Juan Pablo "El Grande", como ya se le conoce, falleció en Roma a los 84 años, tras una agonía de dos días y pocas horas después de que afirmara con un hilo de voz "dejadme ir a la casa del Padre", las últimas palabras que pronunció antes de morir, según recoge la Acta Apostolicae Sedis.
Karol Wojtyla, que fue el primer papa eslavo de la historia de la Iglesia, descansa en las Grutas Vaticanas en la tumba que sirvió de morada durante 38 años al beato Juan XXIII, el Papa Bueno, al que tanto apreciaba.
Fue un papa contemplativo y misionero, según lo definió recientemente su sucesor, Benedicto XVI, que fue su mano derecha durante 24 años, y que en este año sin Wojtyla siempre que se ha referido a él le ha llamado "mi venerado predecesor" y el Pontífice que supo "entrar en el corazón de la gente", añadió.
La gente le amó y aún sigue vivo en la memoria el grito súbito santo (santo ya) que miles de personas corearon repetidamente el 7 de abril de 2005 durante los funerales. En aquellos días más de tres millones de personas acudieron a Roma para darle su último adiós y no dudaron en hacer colas de hasta doce horas para poder rendirle homenaje en la capilla ardiente levantada en la basílica de San Pedro.
La petición de la proclamación de la santidad estuvo acompañada del desplegar de pancartas con las mismas palabras, frase que desde entonces se ha repetido cada vez que se habla de Wojtyla, cuya tumba se ha convertido en un lugar de peregrinación y es visitada diariamente por casi 25.000 personas.
Con su fallecimiento concluyó un papado que comenzó el 16 de octubre de 1978, tras un cónclave que llevó al solio pontificio a un Papa "venido de tierras lejanas", como él dijo, y que rompió una tradición de 455 años de pontífices italianos.
