Ustedes nunca encontrarán la felicidad si no retan sus debilidades y cambian desde adentro.
¿Cuál es el objetivo de la vida? Es llegar a ser feliz.
Sin embargo, existen pocos ideales tan difíciles de comprender como el de la felicidad. En nuestra vida diaria experimentamos constantemente la felicidad e infelicidad, pero seguimos ignorando lo que realmente es la felicidad.
Una joven amiga mía pasó una vez un largo tiempo tratando de determinar lo que era la felicidad, particularmente la felicidad para las mujeres. Cuando pensó por primera vez en la felicidad, la vio como llegar a tener seguridad financiera o casarse. Pero al ver a sus amigas casadas, se dio cuenta de que el matrimonio no garantizaba necesariamente la felicidad.
Gradualmente, se dió cuenta de que el secreto de la felicidad yacía en el desarrollo de un ser interno fuerte, que ninguna tribulación o penuria pudiera afectar. Vio que la felicidad para cualquiera, hombre o mujer, no proviene simplemente de tener una educación formal, la riqueza o el matrimonio. Empieza con la posesión de la fortaleza para enfrentar y conquistar nuestras propias debilidades.
Finalmente, mi amiga me dijo: "Ahora puedo decir con confianza que la felicidad no se encuentra ni en el pasado ni en el futuro, sino que existe dentro de nuestra condición de vida ahora mismo, en el presente, mientras enfrentamos los retos de la vida diaria".
Estoy totalmente de acuerdo. Ustedes mismos saben mejor que nadie si están sintiendo alegría o luchando contra el sufrimiento. Estas cosas no las saben los demás. La felicidad no es una vida sin problemas, sino la fortaleza para superar los problemas que se presenten.
La verdadera felicidad ha de hallarse adentro, en la condición de nuestros corazones. Sin importar cuántas veces lo intenten, nunca podrán huir de ustedes mismos. Y si son débiles, el sufrimiento los perseguirá dondequiera que vayan. Nunca encontrarán la felicidad si no retan sus debilidades y cambian desde adentro. La felicidad ha de encontrarse en el dinamismo y la energía de nuestra propia vida, mientras luchan para superar un obstáculo tras otro. Por esto creo que una persona activa y valiente es verdaderamente feliz.
Los retos que enfrentamos en la vida se pueden comparar con una alta montaña, que se levanta ante un alpinista. Para alguien que no se ha entrenado apropiadamente, cuyos músculos y reflejos son débiles y lentos, cada pulgada de la escalada estará llena de terror y dolor. Sin embargo, la misma escalada será un viaje emocionante para alguien que esté preparado, cuyas piernas y brazos hayan sido fortalecidos por el constante entrenamiento. Con cada paso que dé hacia delante y hacia arriba, aparecerán bellos y nuevos paisajes.
Este tipo de satisfacción ha de hallarse en el esfuerzo consistente y repetido, de manera que podamos decir: "Hoy, otra vez, hice todo lo posible. Hoy, otra vez, no tuve remordimientos. Hoy, otra vez, triunfé". El resultado acumulado de dichos esfuerzos es una vida de gran victoria.
No debemos compararnos con los demás. Debemos comparar quiénes somos hoy con quiénes fuimos ayer, quiénes somos hoy con quiénes seremos mañana.
Una persona con un corazón vasto es feliz. Tal persona vive con un espíritu amplio y generoso.
Una persona con una voluntad fuerte es feliz. Tal persona puede disfrutar con confianza de la vida, sin ser derrotada jamás por el sufrimiento.
Una persona con un espíritu profundo es feliz. Tal persona puede saborear las profundidades de la vida mientras crea significado y valor que durarán por siempre.
Una persona con una mente pura es feliz. Tal persona está siempre rodeada por las refrescantes brisas de la alegría.

Escribe un comentario